La Curva S es una de las herramientas más comunes para evaluar el progreso de un proyecto
La Curva S es una representación visual que contrasta el avance previsto con el avance real de un proyecto, ya sea en horas, costes o avance físico.
El nombre se debe a la forma particular que presenta la curva: comienza con un crecimiento lento, después hay un periodo de gran actividad en la ejecución, y finalmente se ralentiza cuando el proyecto se está completando.
Con esta herramienta, los equipos encargados de la gestión de proyectos pueden detectar desviaciones de manera temprana, estudiar tendencias y tomar decisiones que les ayuden a cumplir con las metas de tiempo y costes.